Tres cosas que aprendí en mi viaje por Italia

En esta entrada del blog os voy a contar una muy agradable experiencia que me enseñó muchas lecciones sobre los viajes. Fuimos a Italia durante 10 días y pasamos 4 noches en Positano (Costa de Amalfi), 2 en Roma y 4 en Siena (Toscana).

Era mi primera vez en Italia y no me decepcionó. Comida, gente, cultura, helados, expresos. La lista continúa. Nos divertimos mucho y estamos deseando volver.

Me gusta pensar que soy una mera observadora y una estudiante de la vida, así que me aseguré de estar realmente presente durante todo el viaje. He prestado mucha atención a mi entorno y a mis pensamientos internos. Creo que la falta de tiempo en Internet realmente me ayudó mucho 🙂

Aquí te muestro las tres cosas que aprendí durante mis vacaciones en Italia

1. Escoger un hotel muy bueno, algo más caro que el precio medio:

Viajar es caro. Lo sé. No todo el mundo tiene la oportunidad de quedarse en los mejores hoteles y no hay nada malo en ello.

Pero este viaje internacional fue planificado y esperado durante dos años, así que fuimos un poco ostentosos. Decidimos quedarnos en hoteles boutique más pequeños y nuestras estancias no podrían ser mejores.

En primer lugar, la hospitalidad que recibimos en todos los hoteles fue excelente. Todo el mundo era extremadamente amable y atento, lo que hacía que cada segundo en los hoteles fuera más agradable, no sólo estar allí. Tanto si eran los camareros que esperaban nuestros pedidos como el conserje que nos recomendaba el restaurante local, nos sentíamos muy bien atendidos.

A pesar de que tengo 28 años y sigo creciendo, sentí que me trataban de la misma manera que a una persona más cultivada.

Además de la extraordinaria hospitalidad que experimentamos, también me gustó la estética de los interiores y la cálida atmósfera que crearon. Ya fuera un bar de hotel, un vestíbulo, un lugar o el diseño interior, todos eran importantes. Todo era muy consistente, cortesía y hermoso. Me sentía bien cuando estaba en esos lugares.

2. Es muy recomendable tener un compañero de viaje.

Ambos hemos viajado juntos durante más de 4 años, pero no internacionalmente y por mucho tiempo. Incluyendo los días de viaje, básicamente pasamos 12 días juntos sin descanso, con un número limitado de separaciones. Considerando lo genial que era nuestra relación, nunca tuve dudas sobre cómo nos llevaríamos, así que no puedo decir que me sorprendiera tanto 🙂

Sin embargo, era interesante cómo se desarrollaban nuestros papeles como viajeros. Por ejemplo, a menudo asumía la responsabilidad de navegar por los mapas locales, mientras que yo nos ayudaba a mantener una visión positiva de todo, a pesar de cosas como el clima, los cambios de planes, etc. En general, el viaje fue una buena prueba de la fuerza de nuestra relación y nuestro deseo de viajar más juntos. Nos desmayamos con gran éxito.

3. Convierte tus obstáculos en oportunidades.

Ojalá pudiera decir que durante el viaje todo fue exactamente como se planeó, pero te mentiría. Siempre surgen problemas o imprevistos. Por supuesto, nos encontramos con algunos obstáculos imprevistos en el camino. Podríamos habernos pegado a ellos y dejar que nos asustaran, pero en vez de eso nos adelantamos e hicimos que todo funcionara. Nuestra actitud optimista nos hizo aún más fácil ver la belleza de algunas de nuestras nuevas experiencias, que no hubiéramos tenido de otra manera si todo iba según lo previsto.

Por ejemplo, si los transbordadores hubieran funcionado bien, nunca habríamos ido a Sorrento y visto las increíbles vistas del acantilado.

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